Lo más importante para el entrenamiento deportivo con niños, consiste en desarrollar y mantener la alegría. No pensar que cada práctica será "aburrida". No debemos subcargar a los atletas buenos, ni sobrecargar a los de bajo nivel. Los contenidos de los entrenamientos se han de adaptar a la capacidad del niño y no viceversa. Una tarea pierde sentido para los niños cuando éste no entiende su necesidad.
División de los modelos motores complejos en partes reconocibles y valorables para niños que entrenan.Revalorización de los objetivos motrices parciales y rudimentarios, respecto a objetivos motrices detallados y finos. Revalorización de competencias y pruebas preparatorias a la participación en competencias oficiales.
Los niños soportan a nivel motor cargas relativamente elevadas siempre que se sigan las reglas psicológicas, fisiológicas y evolutivas correspondientes. Los entrenadores de niños no han de ser entrenadores de éxitos. El éxito tal como se define en deporte, es decir el incremento del rendimiento para conseguir la victoria, es la misma victoria. El desarrollo de los jóvenes deportistas y su participación en las competencias serias, afrontan un problema común en todo el mundo.
Los riesgos de una especialización prematura, son un hecho lamentable, ya que un entrenamiento unilateral con el objetivo de lograr el éxito en las competiciones organizadas puede llevar a resultados desastrosos. Ahora es algo aceptado universalmente que existen peligros en la especialización a edades tempranas, cuando se tiene el propósito de alcanzar máximos rendimientos y records en las categorías infantiles. El riesgo es real y no tienen en cuenta las advertencias.
Han arruinado con frecuencia la carrera promisoria de jóvenes atletas, quienes tenían el potencial para llegar a ser deportistas de elite cuando alcanzasen la adultez. Hay que tener en cuenta la enorme carga física y emocional que se coloca sobre los sistemas funcionales del organismo de los jóvenes deportistas, quienes tienen un alto nivel de excitabilidad, un relativo bajo nivel de funcionalidad cardiorrespiratoria y un poco económico gasto de energía.
La gran participación en competiciones tiene como consecuencia crónico estrés físico y psíquico. El hecho de sobresalir y ganar y un calendario de competiciones exigentes, es lo que nos lleva a una especialización prematura.
Todo esto se vería revertido si el planteo se limitara a desarrollar bases multilaterales que serán importantes para el logro de máximos rendimientos en el futuro, así se evitaría también que algún adolescente talentoso se retire de la actividad al enfrentar un prolongado estancamiento del rendimiento producido por grandes cargas competitivas. Y por último, no debemos olvidar que las competiciones de los jóvenes no deben ser test rigurosos y desagradables, sino momentos especiales que permitan disfrutar del esfuerzo físico sin que prevalezca un interés desmesurado por el triunfo.
de: Redmarcial.com
sábado, 12 de abril de 2008
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