
Publicado el Martes 13 Marzo, 2007 9:20 AM
COLUMNA DE OPINIÓN
Miedo escénico en el deporte de combate
Los luchadores de elite soportan una fuerte presión que deben de canalizar para que no perjudique su rendimiento. La presión del público, del manager, del entrenador, de todo el equipo polivalente, del compromiso con el público y con la prensa puede provocar ansiedad.
Recientemente he tenido contacto con un entrenador de una conocida academia de Vale Tudo profesional de Sao Paulo que ha reconocido que la ansiedad mermaba el rendimiento de sus atletas y les impedía alcanzar su nivel de rendimiento habitual en las peleas internacionales. A las declaraciones de este entrenador profesional se han sumado las de otros entrenadores y atletas profesionales de distintos países que han confesado haber recurrido a psicólogos para vencer la presión que les atenazaba en determinados momentos.En Coaching Kaizen sabemos que aunque siempre se utiliza el término ansiedad con connotaciones negativas, determinadas cantidades y tipos de ansiedad influyen positivamente en el rendimiento deportivo; por definición, la ansiedad es una forma de reaccionar ante una situación difícil, como puede ser el deporte de competición, que conlleva un cambio emocional.Ante la participación en una pelea importante, la ansiedad puede manifestarse de dos formas distintas en el luchador; por un lado está la ansiedad somática, que desencadena síntomas fisiológicos, como una mayor sudación o molestias estomacales y por otro lado demuestra que la ansiedad manifestada en signos físicos no interfiere en el rendimiento del luchador.
Recientemente he tenido contacto con un entrenador de una conocida academia de Vale Tudo profesional de Sao Paulo que ha reconocido que la ansiedad mermaba el rendimiento de sus atletas y les impedía alcanzar su nivel de rendimiento habitual en las peleas internacionales. A las declaraciones de este entrenador profesional se han sumado las de otros entrenadores y atletas profesionales de distintos países que han confesado haber recurrido a psicólogos para vencer la presión que les atenazaba en determinados momentos.En Coaching Kaizen sabemos que aunque siempre se utiliza el término ansiedad con connotaciones negativas, determinadas cantidades y tipos de ansiedad influyen positivamente en el rendimiento deportivo; por definición, la ansiedad es una forma de reaccionar ante una situación difícil, como puede ser el deporte de competición, que conlleva un cambio emocional.Ante la participación en una pelea importante, la ansiedad puede manifestarse de dos formas distintas en el luchador; por un lado está la ansiedad somática, que desencadena síntomas fisiológicos, como una mayor sudación o molestias estomacales y por otro lado demuestra que la ansiedad manifestada en signos físicos no interfiere en el rendimiento del luchador.
Niveles necesarios:
La otra forma en que se presenta la ansiedad en los luchadores sería el nivel de implicación o ansiedad cognitiva, que se sitúa únicamente en un plano mental, un nivel medio o alto de ansiedad cognitiva es positivo, pues indica que el luchador está implicado con la tarea que va a realizar y presta la atención necesaria para que todo salga bien. El problema aparece cuando se superan ciertos límites, entonces el luchador manifiesta una preocupación excesiva por la actividad que va a llevar a cabo y empieza a sentir que no es capaz de enfrentarse a la competición con el nivel que requiere y a pensar obsesivamente en la derrota; niveles bajos de implicación tampoco son positivos, ya que indican que el luchador está desinhibido y le da un poco igual la competición, lo cual no le permite rendir bien.Estos casos en los que la ansiedad interfiere negativamente en el rendimiento del luchador requieren el apoyo del psicólogo dedicado al deporte de combate, en la mayoría de los casos el propio entrenador. Pero su labor no se limita únicamente a acudir en ayuda de luchadores con problemas. El campo de la psicología aplicada al deporte de combate es muy amplio, aunque atendemos puntualmente a luchadores con problemas de tipo psicológico también, debemos trabajar con el resto de los luchadores para mejorar el rendimiento, enseñándoles una serie de destrezas que les van a ser de utilidad durante la competición y fortaleciendo determinadas cualidades psicológicas.En cualquier caso, el psicólogo especializado en el deporte de combate, personaliza su trabajo en función de las características individuales de cada luchador, y este si tiene capacidad de liderazgo, debe potenciarse esa cualidad. Sin embargo, si el luchador tiene poca capacidad comunicativa no debe desaprovecharse el tiempo intentando hacer que se convierta en el comunicador de los demás luchadores.Mientras que en deportes como el tenis, el golf, el fútbol o el atletismo los psicólogos llevan bastantes años trabajando en las federaciones, en el Deporte de Combate aún queda mucho camino por recorrer. Algunos managers de luchadores profesionales y también algunas Compañías Promotoras en el mundo del combate profesional ya empiezan a incluir al psicólogo en su cuadro técnico. En mi opinión el psicólogo debiera empezar a introducirse a partir de categorías inferiores, donde es más importante su trabajo, cuando un luchador ha llegado a la elite ya ha demostrado que tiene una serie de destrezas y posibilidades para triunfar. Sin embargo es importante que los jóvenes se vayan familiarizando con el trabajo del psicólogo vinculado al deporte de combate, que no vean su presencia como algo negativo sino como la de alguien que les ayuda a enfrentarse bien a su trabajo.
Lesiones psicológicas:
El factor psicológico también influye en la incidencia de lesiones. A veces simplemente en lesiones de choque por golpes, caídas o sumisiones, el luchador en estado de ansiedad excesiva suelta los golpes y se desplaza a destiempo o no controla bien el ritmo al que debe moverse. A su vez, es muy importante el apoyo psicológico durante la recuperación. Hay que trabajar para que no aceleren su vuelta al trabajo, ya que un movimiento en falso puede retardar la curación. Además es importante medir hasta qué punto el luchador evita hacer ciertos movimientos por miedo a que el daño pueda repetirse. Aunque la lesión remita, sigue quedando una "huella psicológica", más difícil de borrar.

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