
Sobre los aspectos éticos
Los practicantes de las disciplinas marciales, fundamentalmente del Taekwondo, hemos escuchado durante mucho tiempo que el Do representa el aspecto moral y ético del arte marcial, inculcando en nuestras mentes el concepto de idoneidad, respeto, honestidad, etc. Inclusive, el Tae Kwon-Do está regido conceptualmente por cinco preceptos básicos explícitos: CORTESÍA, INTEGRIDAD, PERSEVERANCIA, AUTOCONTROL Y ESPÍRITU INDOMABLE, que son los preceptos regentes de la vida espiritual del taekwondista, como complemento de la práctica física.
Podemos decir que el TAEKWONDO es una moneda con sus dos caras bien definidas, la práctica física, técnica y deportiva en TAEKWON y la práctica moral, ética, social y/o espiritual en el DO. Lo que no quiere decir que por estar bien definidas se puedan separar y practicarse indistintamente, ya que sin el trabajo físico no habría Tae Kwon y sin el desarrollo del camino espiritual no habría DO.
El comentario introductorio viene referido a que en un momento determinado del crecimiento de la disciplina, enmarcado en una vorágine de expansión y difusión, muchos Profesores optaron por no hacer hincapié en el desarrollo del DO, sin pensar que a la larga esto iría en detrimento de la práctica del TAE KWON. La deportivización, la competencia desmesurada y el “estrellato” de los competidores, llevaron a relajar la disciplina dentro y fuera de la práctica activa, deteriorando el protocolo y fomentando la falta de respeto a las tradiciones más simples y necesarias para la convivencia.
La formalidad del saludo, el respeto a la autoridad de la graduación, el reconocimiento de las funciones ejecutivas dentro de una competencia (jueces, árbitros, jefes de mesa), y otros tantos ejemplos, fueron dejados de lado en desmedro de la capacitación de los alumnos, mientras que la falta de interés en la capacitación técnica de parte de los profesores, llevó a los alumnos a perfeccionarse mas en lo físico, siempre entrenando para algún torneo, lo cual lleva en la práctica a que, tanto los iniciados como los mas expertos, realicen iguales técnicas sin importar el grado de dificultad de las mismas en el aprendizaje por categorías, limitando inclusive la incorporación a la práctica a un sector de la población mayor de 30 años, ya que, inconscientemente, una persona "mayor" no tendría las condiciones físicas necesarias para enfrentar a un "pibe". Otro problema que se suscita es el cambio indiscriminado de alumnos de un profesor a otro y de profesores de un grupo a otro, cambiando de Maestro periódicamente en la búsqueda de un lugar en donde desarrollarse "cómodamente", concluyendo con un Maestro más permisivo y grupos con lazos estructurales más flexibles los que acapararon la mayor demanda. Todo esto ha ido degradando la esencia del arte con el tiempo, y quienes lo justifican hablan de una evolución. Esta "democratización" de la disciplina marcial originaria no es casual y acompaña en su desarrollo a la "evolución" de nuestra sociedad garantista en donde está preso el policía y se condecora al ladrón.
Me parecería una buena idea el hecho de fomentar un poco mas en las prácticas todo esto del protocolo, haciendo base en los dos primeros preceptos: CORTESÍA e INTEGRIDAD, volviendo a las fuentes y respetando a las graduaciones hacia arriba y hacia abajo, haciendo en mea culpa interno que nos refleje hacia los otros sin mentirnos. La lealtad tiene que ver mas con uno mismo que con el otro, siempre va a haber puntos de disidencia, no se puede dejar contentos a todos y cada uno elegirá a quien lo guíe por convencimiento propio, la fidelidad no deja margen a la disidencia y esclaviza las mentes porque el Superior no permite contradicciones a su hacer. Así como el país está dando muestras de madurez política, espero que el retorno a los valores básicos otorguen a los dirigentes del Taekwondo nacional la madurez necesaria para construir un Taekwondo unido, mas allá de los perfiles particulares y las apetencias personales de dinero o poder. Desde nuestra organización estamos aportando un granito de arena, formando escuela sin diferenciar estilos; compartiendo eventos, dentro de un marco de seriedad, con organizaciones compañeras que nos llevan a la grandeza de nuestros alumnos, que en definitiva son los únicos beneficiarios de nuestro esfuerzo.
Demos el ejemplo tanto a los que nos siguen como a los que seguimos, ocupemos los lugares de trabajo y volvamos a las fuentes del sacrificio, con respeto por los otros y por nosotros mismos, sin perder identidad, sin mimetizarse ni "disfrazarse" de demagogo o populista. Pongámonos de acuerdo y apoyémonos en los puntos comunes, que son muchos y así unidos dejemos de lado a los que tanto mal le hacen no solo al Tae Kwon-do, sino a la sociedad entera.
Los practicantes de las disciplinas marciales, fundamentalmente del Taekwondo, hemos escuchado durante mucho tiempo que el Do representa el aspecto moral y ético del arte marcial, inculcando en nuestras mentes el concepto de idoneidad, respeto, honestidad, etc. Inclusive, el Tae Kwon-Do está regido conceptualmente por cinco preceptos básicos explícitos: CORTESÍA, INTEGRIDAD, PERSEVERANCIA, AUTOCONTROL Y ESPÍRITU INDOMABLE, que son los preceptos regentes de la vida espiritual del taekwondista, como complemento de la práctica física.
Podemos decir que el TAEKWONDO es una moneda con sus dos caras bien definidas, la práctica física, técnica y deportiva en TAEKWON y la práctica moral, ética, social y/o espiritual en el DO. Lo que no quiere decir que por estar bien definidas se puedan separar y practicarse indistintamente, ya que sin el trabajo físico no habría Tae Kwon y sin el desarrollo del camino espiritual no habría DO.
El comentario introductorio viene referido a que en un momento determinado del crecimiento de la disciplina, enmarcado en una vorágine de expansión y difusión, muchos Profesores optaron por no hacer hincapié en el desarrollo del DO, sin pensar que a la larga esto iría en detrimento de la práctica del TAE KWON. La deportivización, la competencia desmesurada y el “estrellato” de los competidores, llevaron a relajar la disciplina dentro y fuera de la práctica activa, deteriorando el protocolo y fomentando la falta de respeto a las tradiciones más simples y necesarias para la convivencia.
La formalidad del saludo, el respeto a la autoridad de la graduación, el reconocimiento de las funciones ejecutivas dentro de una competencia (jueces, árbitros, jefes de mesa), y otros tantos ejemplos, fueron dejados de lado en desmedro de la capacitación de los alumnos, mientras que la falta de interés en la capacitación técnica de parte de los profesores, llevó a los alumnos a perfeccionarse mas en lo físico, siempre entrenando para algún torneo, lo cual lleva en la práctica a que, tanto los iniciados como los mas expertos, realicen iguales técnicas sin importar el grado de dificultad de las mismas en el aprendizaje por categorías, limitando inclusive la incorporación a la práctica a un sector de la población mayor de 30 años, ya que, inconscientemente, una persona "mayor" no tendría las condiciones físicas necesarias para enfrentar a un "pibe". Otro problema que se suscita es el cambio indiscriminado de alumnos de un profesor a otro y de profesores de un grupo a otro, cambiando de Maestro periódicamente en la búsqueda de un lugar en donde desarrollarse "cómodamente", concluyendo con un Maestro más permisivo y grupos con lazos estructurales más flexibles los que acapararon la mayor demanda. Todo esto ha ido degradando la esencia del arte con el tiempo, y quienes lo justifican hablan de una evolución. Esta "democratización" de la disciplina marcial originaria no es casual y acompaña en su desarrollo a la "evolución" de nuestra sociedad garantista en donde está preso el policía y se condecora al ladrón.
Me parecería una buena idea el hecho de fomentar un poco mas en las prácticas todo esto del protocolo, haciendo base en los dos primeros preceptos: CORTESÍA e INTEGRIDAD, volviendo a las fuentes y respetando a las graduaciones hacia arriba y hacia abajo, haciendo en mea culpa interno que nos refleje hacia los otros sin mentirnos. La lealtad tiene que ver mas con uno mismo que con el otro, siempre va a haber puntos de disidencia, no se puede dejar contentos a todos y cada uno elegirá a quien lo guíe por convencimiento propio, la fidelidad no deja margen a la disidencia y esclaviza las mentes porque el Superior no permite contradicciones a su hacer. Así como el país está dando muestras de madurez política, espero que el retorno a los valores básicos otorguen a los dirigentes del Taekwondo nacional la madurez necesaria para construir un Taekwondo unido, mas allá de los perfiles particulares y las apetencias personales de dinero o poder. Desde nuestra organización estamos aportando un granito de arena, formando escuela sin diferenciar estilos; compartiendo eventos, dentro de un marco de seriedad, con organizaciones compañeras que nos llevan a la grandeza de nuestros alumnos, que en definitiva son los únicos beneficiarios de nuestro esfuerzo.
Demos el ejemplo tanto a los que nos siguen como a los que seguimos, ocupemos los lugares de trabajo y volvamos a las fuentes del sacrificio, con respeto por los otros y por nosotros mismos, sin perder identidad, sin mimetizarse ni "disfrazarse" de demagogo o populista. Pongámonos de acuerdo y apoyémonos en los puntos comunes, que son muchos y así unidos dejemos de lado a los que tanto mal le hacen no solo al Tae Kwon-do, sino a la sociedad entera.

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